![]()
Lesa Humanidad: Carlos Pichulmán declaró sobre sus padres en la última audiencia de testigos de la acusación
Previo al inicio de una nueva jornada en el juicio denominado Ferrari, este martes 9 de junio el Ministerio Público Fiscal (MPF) pidió la palabra para rendir homenaje a las víctimas del Operativo Cutral Co, iniciado en la misma fecha pero de 1976. En el recordatorio la fiscalía nombró a las víctimas y resaltó: “queremos decir que no las olvidamos”. Seguido, un defensor expresó su queja, el juez no dio a lugar, y el público gritó “¡Presentes, ahora y siempre!”.
En la última audiencia de testimonios aportados por parte de la acusación a cargo del Fiscal General, Miguel Palazzani, y los abogados del MPF David Maestre, Gabriela Schumacher y Juan José Cendagorta, asistió a la sala de audiencias Carlos Pichulmán para referirse al caso de sus padres, víctimas en esta causa. También, se reprodujo un video con declaraciones de Mónica Elvira y se leyeron testimonios aportados con anterioridad de Amalia Cancio y Carlos Pérez. También participó de la audiencia Francesca Lessa, convocada como testigo experta sobre Plan Cóndor.
“Los perros”
El 27 de enero de 1977 la escena familiar en el hogar de Amalia Cancio y Juan Raúl Pichulmán se interrumpió en forma abrupta y violenta. La mujer, que en aquel momento cursaba un embarazo, y su compañero se encontraban con sus hijos Roberto y Carlos, y un sobrino. Los cinco compartían una noche cotidiana en una vivienda de Juan José Gómez, a donde había llegado la pareja escapando de la represión en el barrio Sapere, que para ese entonces ya sumaba detenciones y desapariciones de sus familiares y amigos.
“Yo algo recuerdo”, declaró frente al Tribunal Carlos Pichulmán, y evocó “hombres encapuchados” y “los perros”. Indicó que a sus padres se los llevaron y a los menores los dejaron en la casa de un vecino hasta que su abuela se enteró de lo ocurrido y los fue a buscar.
Carlos repasó lo que supo a través de su madre, cuando fue liberada tras siete días de secuestro en el centro clandestino La Escuelita de Neuquén. “Mi mamá dice que los llevaron a un lugar donde eran sometidos a torturas todo el tiempo”, dijo el testigo y acotó que en ese mismo sitio Amalia había reconocido la voz de su padre Juan Raúl y una referencia a su cuñado Juan Francisco. También habló sobre lo que conoció del relato de su abuela Feliciana Alcapan de Pichulmán, quien realizó incontables gestiones por sus hijos, de las que “nunca” tuvieron respuestas.
“Se llevaron las fotos de mi viejo, no tenemos recuerdos de él”, denunció Carlos sobre la crueldad. “Las consecuencias están claras, a nosotros nos desaparecieron no sólo a mi papá, sino sus abrazos”, expresó y, tras una pausa para reponerse, concluyó: “es algo que se hace perpetuo”.
Ante el mismo Tribunal, pero en 2008, había declarado Amalia Cancio, quien es víctima en esta causa y, pese a su fallecimiento, su caso fue abordado bajo los delitos de privación ilegal de la libertad y aplicación de tormentos. En tanto, lo ocurrido con su pareja Juan Raúl Pichulmán, desde entonces desaparecido, fue traído a este juicio por el delito de homicidio. El mencionado testimonio de Cancio forma parte del expediente y fue leído por la fiscalía en la audiencia. Al momento del secuestro la mujer tenía tres hijos pequeños y estaba embarazada de cinco meses. Con ella vivía además su sobrino, por parte de su hermano Orlando.
Amalia formaba parte de un grupo de personas que tenía una activa participación en el barrio Sapere de Neuquén capital, y del que fueron desaparecidos primero su hermano Orlando y su cuñado José Francisco. Ella y Juan Raúl habían logrado escapar a J. J. Gómez, a donde finalmente fueron a buscarlos. La mujer testificó que la noche del 27 de enero del ´77 muchos militares y personas de civil irrumpieron en la vivienda con un hombre apodado “el chileno”, quien era un conocido de su pareja y que llevaron esposado. Esa persona identificó al matrimonio, seguido de lo cual fueron secuestrados. Luego Amalia reconocería al "chileno" detenido en el mismo centro clandestino al que fueron llevados.
La pareja fue trasladada por separado a La Escuelita. De la semana en que la tuvieron allí, Amalia contó que habían más personas en su condición, que a ella la vendaron y ataron a una cama, y que no recibió tormentos físicos pero sí fue “duramente torturada psicológicamente”, causando graves consecuencias en ella. Sobre su pareja, la mujer declaró que lo interrogaron y lo vio “todo torturado”. También dijo que cuando la dejaron en libertad la amenazaron indicándole que se cuidara y no reclamara por su compañero, hermano ni cuñado.

El terror en el sur. Los casos de Mónica Elvira y Carlos Pérez
Mónica Elvira falleció previo a que este juicio llegue al debate oral. En su caso como otros, la fiscalía definió hacer públicas sus declaraciones previas en honor a la verdad. El video reproducido de Elvira fue de su testimonio respecto del caso Oscar Adolfo Escobar quien, a su vez, declaró sobre ella en este noveno tramo.
Ambos se conocían por ser empleados de la Municipalidad de San Carlos de Bariloche y sus participaciones en las reuniones del Sindicato de Obreros y Empleados Municipales. Ambos, también, relataron que cuando llegaron a trabajar el 24 de marzo de 1976 los ingresos del palacio municipal “estabas llenos de militares armados”. Coincidieron en la descripción de que a punta de arma les consultaban a cada quien nombre y cargo, indicando a algunos que se retiren y otros que esperen en distintas oficinas.
Elvira testificó que tras haberla tenido durante todo el día de pie en un rincón fue interrogada largas horas en el despacho del Intendente, en donde estaban presentes Carlos Burgoa y Carlos Bonfiglioli. Indicó que los interrogadores le leyeron un documento donde tenían información de su “vida completa”. En adelante, Elvira fue buscada en su hogar en reiterados momentos, detenida en una oportunidad por 48 horas y corrida de su cargo de jefatura en la municipalidad hacia un puesto en la mesa de entradas, donde no le permitían dialogar con nadie, entre otros hostigamientos permanentes durante la dictadura.
Al sur del país, pero en la localidad de San Martín de los Andes de Neuquén, Carlos Alberto Pérez también sufrió la violencia represiva. Su declaración debió ser leída por la fiscalía en los mismos términos que la anterior, debido a su fallecimiento.
Pérez testificó que fue detenido la madrugada del 24 de marzo de 1976 en su vivienda, cuando irrumpieron, mientras dormía con su esposa e hijos, miembros del Ejército, policía provincial y Gendarmería. Fue llevado al Escuadrón a donde vio una docena de vecinos en la misma condición, entre los que mencionó a otra de las víctimas de este juicio, Daniel Osvaldo Gallo. Relató que al quejarse por la situación lo golpearon y obligaron a callarse. En esa oportunidad no le explicaron el motivo de la detención, pero intuyó que estaba relacionada a su participación en el Partido Intransigente. Luego de unas horas los trasladaron a la comisaría, donde finalmente un día después fue liberado.
Dos días más tarde, agentes de las Fuerzas regresaron a su casa y, tras un cuestionamiento en contra el operativo, Pérez fue detenido por segunda vez. El testigo sostuvo que las indicaciones estaban a cargo de Saint James del Ejército. El hombre fue llevado a gendarmería y luego a la comisaría nuevamente. De este sitio recordó que tras reclamar por las condiciones de los detenidos y detenidas fue golpeado por el comisario Mellado, entre otros efectivos. Rememoró, además, que esa detención duró cinco días y realizaron una huelga de hambre, tras la que finalmente fueron liberados.
Pérez contó que fue víctima de una tercera detención el 21 de mayo del ´76. Personas del Ejército, algunos vestidos de civil, lo fueron a buscar a la casa y lo llevaron, a punta de ametralladora, en autos particulares hacia el Regimiento en Junín de los Andes. Luego en un vehículo del Ejército lo trasladado a la Unidad 9 de Neuquén capital, con una parada intermedia en el Comando de esta ciudad. Tres días más tarde recuperó la libertad. Previo a ello lo interrogaron por otros militantes de SMA.
Por último, se refirió a la detención de Graciela Vicente y otras personas, ocurrida en 1978. Repasó que en esa oportunidad Sachitella fue a su casa y le preguntó por quienes eran buscados.
El hilo
A CONTINUACIÓN
-
Música
21:00 - 00:00