![]()
El CONICET se muere por inanición: investigadores neuquinos convocan a un semaforazo en el Día de la Ciencia
Lucila Da Silva, doctora en Ciencias Sociales e investigadora del CONICET, describió un proceso de vaciamiento sistemático que empuja a los científicos fuera del país y paraliza proyectos de investigación en toda la región.
Trabajadores y trabajadoras del sistema científico universitario convocan este viernes 10 de abril a las 18 a un semaforazo en el monumento a San Martín, en el centro de Neuquén, en el Día Internacional de la Ciencia y la Tecnología.
La actividad reunirá a investigadores del CONICET, docentes universitarios, personal del INTA, el INTI y técnicos de distintos organismos, y también está abierta al público en general.
Lucila Da Silva, doctora en Ciencias Sociales, investigadora del CONICET y docente de la Universidad Nacional del Comahue, explicó que la jornada tendrá una doble dimensión: por un lado, denunciar el desfinanciamiento que atraviesan los organismos científicos; por otro, visibilizar la producción que se genera en la región.
"Hay mucha gente que no sabe que hay CONICET por acá, no sabe que los docentes en la universidad también investigan", señaló a radio UNCo CALF.
En la descripción del deterioro generalizado del sistema científico, Da Silva mencionó un dato que grafica la profundidad de la crisis en la Universidad Nacional del Comahue: "tenemos 18 renuncias, creo que dijeron el otro día, que se presentan en cada consejo superior". Un goteo que, sumado a la imposibilidad de sostener proyectos de investigación sin financiamiento, configura un escenario de desgaste institucional difícil de revertir en el corto plazo.
El diagnóstico que trazó Da Silva sobre la situación del organismo fue contundente. Recordó que el presidente había anunciado antes de asumir que cerraría el CONICET, lo que movilizó al sector desde el inicio. Con el tiempo, sin embargo, quedó claro que el cierre no sería una decisión explícita sino un proceso más lento y más silencioso: "no se cierra el organismo abiertamente, sino que empezó un proceso de vaciamiento".
En ese escenario enumeró una serie de medidas que golpearon al organismo en simultáneo: el corte del financiamiento a proyectos de investigación que llegaban vía el ex Ministerio de Ciencia y Técnica, el congelamiento salarial y el freno a los ingresos a becas y a la carrera del investigador.
Da Silva puso rostro propio a ese último punto. Pertenece a una cohorte de 400 investigadores que ganaron el concurso de ingreso a la carrera científica en 2022 y que todavía esperan el nombramiento del Ejecutivo. "Nos dejaron ahí como en la puerta de entrada", graficó. A eso se suma una reducción de becas e ingresos que, según indicó, cayó a menos de la mitad, y convocatorias que se lanzan, pero no pueden cumplir los compromisos asumidos, algo que calificó como "enloquecedor".
La situación salarial fue otro de los ejes de su relato. Los investigadores iniciales —personas que ya se doctoraron y tienen publicados entre 15 y 20 artículos— perciben ingresos que, según Da Silva, están "prácticamente por debajo de la línea de pobreza". Esa es, a su juicio, la razón principal de la sangría de talentos: "mucha gente que se puede ir, se fue. Por necesidad, no por una cuestión de gusto. Es porque no se puede vivir con lo que nos pagan, básicamente."
Las ciencias sociales reciben, además, un golpe adicional. Da Silva explicó que el gobierno publicó lineamientos prioritarios que dejan fuera un abanico de problemáticas ligadas a su campo: estudios de género, investigaciones territoriales, trabajo con poblaciones vulneradas.
"Siempre dijeron que estaban muy tentados con eliminar el gran área de las ciencias sociales y humanas", recordó. Pero la estrategia, según analizó, no pasa por el cierre formal sino por el vaciamiento: "discursivamente nos denostan, pero en los hechos lo que hacen es sacarnos financiamiento. Se come desde adentro. Se muere por inanición."
El impacto sobre los proyectos de investigación es directo. "Todos los proyectos están parados porque no hay dinero", afirmó, y describió una situación que hace imposible hasta las tareas más básicas del trabajo de campo: "no tenemos plata para vivir, menos vamos a tener plata para hacer un trabajo de campo o viajar a un archivo que quede en otra provincia."
Frente a ese escenario, la apuesta es la organización colectiva. Da Silva subrayó que el semaforazo busca también tender puentes entre sectores que han venido reclamando por separado: docentes universitarios e investigadores del CONICET, muchos de los cuales trabajan simultáneamente en ambos espacios. "El reclamo docente quedó por un lado y por otro lado quedamos quienes trabajamos en CONICET, cuando muchos estamos en los dos espacios", señaló.
La jornada del viernes comenzará a las 17 con una asamblea interna y a las 18 abrirá la convocatoria al público. Los participantes llevarán banderas, carteles y pecheras, e invitan a la ciudadanía a sumarse con sus propios materiales. "Estamos defendiendo la ciencia pública", cerró Da Silva, en una frase que resume el espíritu de una protesta que tiene mucho de resistencia y algo de presentación ante una ciudad que, según reconocen los propios investigadores, todavía no sabe del todo lo que produce.
Música
A CONTINUACIÓN
-
BUCRS
11:00 - 12:00 -
La Amiga Invisible
12:00 - 13:00 -
La Amiga Invisible
12:00 - 13:00