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Neuquén registró 116 muertes por suicidio en 2024 y el Ministerio de Salud impulsa una mesa interministerial de prevención
En el mes de la prevención del suicidio, la directora de Atención Integral de Consumos Problemáticos y Suicidios del Ministerio de Salud provincial, Verónica Domínguez, habló en el programa La Banda Ancha sobre el trabajo que realiza el organismo y remarcó la importancia de habilitar la palabra y sostener los lazos comunitarios. La línea 299 535-8191 brinda atención profesional las 24 horas, los 365 días del año.
Domínguez explicó que el suicidio debe entenderse como un fenómeno multicausal, atravesado por condicionamientos sociales y culturales, y que no responde únicamente a cuestiones de salud mental. "Es un contexto de profundización del sufrimiento humano, es la violencia más extrema contra la propia vida", señaló, en referencia a la definición que utiliza la Organización Mundial de la Salud.
La funcionaria remarcó que, si bien se trata de un acto individual, constituye una problemática colectiva y sociosanitaria que interpela sobre desde qué lugar se puede acompañar y contener a una persona en riesgo. "Una persona no es que quiere dejar de vivir, sino dejar de sufrir", planteó, y agregó que factores como el acceso a la vivienda y al trabajo también inciden en ese sufrimiento. "La persona está en la complejidad; por eso no hay una sola causa que lleve a quitarse la vida", sostuvo.
Para Domínguez, fortalecer los vínculos y los lazos sociales resulta central en la prevención, y en ese proceso la comunidad cumple un papel fundamental, junto con las políticas de prevención que debe implementar el Estado. "Nadie está exento de llegar a un condicionante de no dar más", advirtió, al remarcar que el suicidio debe dejar de ser un tabú, ya que se trata de una conducta aprendida socialmente sobre la que también es posible intervenir.
La funcionaria vinculó este planteo con el deterioro de los lazos sociales que, a su criterio, generaron dinámicas de discriminación, odio y un sentido de "sálvese quien pueda" en los últimos años. En ese marco, remarcó la necesidad de reconstruir las redes comunitarias de cuidado que históricamente sostuvieron a las personas.
Domínguez explicó que el suicidio no es un acto repentino, sino que la persona suele dar indicios previos que es posible reconocer. Mencionó como señales de alerta el retraimiento, el abandono de actividades que antes se disfrutaban, la angustia, el aislamiento y ciertos mensajes que pueden pasar inadvertidos. "Hay que prestarle atención a esas señales", indicó.
"Un papá, un hermano, no es un especialista, pero puede poner la oreja, decir 'acá estoy, estamos juntos, contame qué te pasa', y después buscar ayuda", explicó. Para la funcionaria, habilitar la escucha y la palabra puede contribuir a desactivar una conducta de riesgo, motivo por el cual insistió en la importancia de preguntar de manera directa y abierta cuando se detectan señales de alarma, y de acompañar a la persona hasta que reciba atención profesional.
"No estás solo" fue uno de los mensajes que la funcionaria propuso transmitir a quien atraviesa una situación de sufrimiento.
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