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Pintura de Alejandra, profesora de plástica

Este 4 de abril se cumplen 13 años del fusilamiento público del docente Carlos Fuentealba, por parte de la polícia de Neuquén, bajo el Gobierno Provincial de Jorge Sobisch.

En diálogo con nuestra emisora, Patricia Varela, directora del CPEM 69 y quien fue compañera de trabajo de Fuentealba, recordó el día en que asesinaron al Carlos y la lucha que entonces llevaban adelante los docentes. Denunció que el ex Gobernador, Jorge Omar Sobisch, en aquel momento apareció «con una posición bien de derecha, bien confrontativa, donde él iba a poner orden a todo y de esa manera generó estas condiciones sociales y políticas que llevaron directamente a la confrontación». 

«Fue todo un plan totalmente orquestado y armado, que ya lo tenían pensado, para generar violencia y muerte, y nos tocó al compañero nuestro de la escuela», relató Varela.

La memoria del maestro Carlos Fuentealba también se hizo presente en nuestra emisora con el recuerdo de su alumna del CPEM 69, Dora Bravo: «No era el profesor que se paraba en frente del aula, daba unas clases, explicaba, se iba a su casa y listo, y cumplía con el diseño curricular y lo que le exigía la institución o el sistema educativo público, no quedaba en eso».

«El profe no fue cualquier profe, no fue cualquier maestro, fue el gran maestro. Y tal es así que aún pasando los 13 años ya, o ese 4 de abril, siguió siendo un maestro», expresó Bravo.

El médico Horacio Ciavatti trabajaba en el Centro de Salud Almafuerte, donde se atendían las familias de los estudiantes de Fuentealba.

«Cuando sucedió ésto fue una terrible amargura, tristeza e impotencia de la gente. Se preguntaban -¿Por qué a este maestro?», relató y agregó que a través de ellos supo que Carlos «era el que los escuchaba, el que les enseñaba. Que él era el que daba la currícula y daba otras cosas que están fuera de la currícula».

Ciavatti también contó que a los pocos meses de aquel 4 de abril del 2007, las embarazadas que se atendían en dicho Centro de Salud empezaron a elegir «Carlos» como nombre para sus hijos. Entonces, fue que el médico le dijo a Sandra Rodríguez (entonces compañera de Fuentealba,): «Lejos de que lo hayan matado, lo van a multiplicar. No sólo por el uso del nombre, sino también en esa conciencia que había logrado en el poco tiempo que él estuvo con esos jóvenes».

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