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Con motivo de un aniversario de su natalicio, nos comprometimos al aire, a recomendar algunas producciones de Orson Welles que no fueran, precisamente, «El ciudadano». Aquí están nuestras propuestas.

RECOMENDADO I

«El tercer hombre» de Carol Reed (1949)

Holly Martins (Rollo en la novela de Graham Greene) , escritor de novelas, llega a la ruinosa Viena de la reciente posguerra en 1947, cuando la ciudad está aún dividida en cuatro zonas ocupadas por los aliados de la Segunda Guerra Mundial. Holly llega reclamado por un amigo de la infancia, Harry Lime, que le ha prometido trabajo. Pero el mismo día de su llegada coincide con el entierro de Harry, que ha sido atropellado por un coche. Holly conoce y se enamora de Anna, que era novia de Harry. Ante una serie de datos contradictorios (unos dicen que hubo dos testigos, otros que tres), Holly comienza a investigar la muerte de su amigo, sospechando que tal vez haya sido asesinado. Y el jefe de la policía militar británica le demuestra que su amigo se hallaba mezclado en turbios negocios del mercado negro, en concreto en el contrabando de penicilina diluida y por tanto inefectiva.

PELICULA

RECOMENDADO II

«Raíces en el fango (Mr Arkadin)» de Orson Welles (1955)

Un marinero encuentra a un hombre moribundo que antes de expirar dice un nombre: Mister Arkadin. Después de una serie de pesquisas, el marinero da con el misterioso personaje: un millonario, dueño de un imperio industrial y financiero, que vive encerrado con su hija en una mansión de la Costa Azul. Una vez localizado, el propio Arkadin, que padece amnesia, pide que se haga una investigación sobre su pasado.

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RECOMENDADO III

«Sed de mal» de Orson Welles (1958)

Un agente de la policía de narcóticos llega a la frontera mexicana con su esposa justo en el momento en que explota una bomba. Inmediatamente se hace cargo de la investigación contando con la colaboración de Quinlan (Welles), el jefe de la policía local, muy conocido en la zona por sus métodos expeditivos y poco ortodoxos. Una lucha feroz se desata entre los dos hombres, pues cada uno de ellos tiene pruebas contra el otro.

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RECOMENDADO IV

«Compulsión» de Richard Fleischer (1959)

Chicago, Illinois, Década del 20. Artie Strauss y Judd Steiner, dos jóvenes de clase social acomodada y con unas mentes privilegiadas, trazan un plan para realizar lo que denominan como «asesinato perfecto». La muerte de un chico para Artie y Judd no resulta más que un juego macabro cuyo objetivo es mostrar su superioridad intelectual respecto al resto de mortales. Ambos se exponen a que las investigaciones sobre el crimen dicten una sentencia de culpabilidad, pero tanto Artie como Judd muestran una inusitada frialdad frente a sus propios compañeros y familiares, sabedores que nunca podrán probar que ellos fueron los artífices de tal atrocidad. Sin embargo, en su fuero interno Judd siente el temor de ser descubierto, aunque la influencia que ejerce sobre él Artie le impide relatar la realidad de los hechos. Pero a pesar de que Judd y Artie han estudiado todos los pormenores que pudieran incriminarlos, el fiscal encargado del caso, Jonathan Wilk, parece reunir ciertas pruebas que lleven a los jóvenes a ser acusados de asesinato en primer grado.

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RECOMENDADO V

«F de falso» de Orson Welles (1975)

La historia se centra en dos grandes estafadores del siglo XX: el pintor Elmyr D´Hory, un famoso falsificador de obras de Modigliani, Matisse o Picasso; y el biógrafo Cliffor Irving, quién quiso lanzar como auténtica una biografía del multimillonario Howard Hughes. Con este material, Welles monta un verdadero collage de imágenes y crea una ilusoria continuidad espacial y de significados. Así se compone un falso documental que termina por retratar a otro embaucador: él mismo. Después de unos minutos de proyección el espectador termina por perder la noción de dónde está el límite que separa el documental de lo ficticio.

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